lunes, 3 de marzo de 2014

Antonio de Nebrija

Humanista y gramático español autor de la Gramática castellana(1492), primera gramática de una lengua vulgar. Tomó el nombre de su ciudad natal (transcrito casi siempre en la forma Nebrija) en vez de su patronímico Martínez de Cala e Hinojosa. Cursó estudios en Salamanca, y a los diecinueve años marchó a Italia. En Bolonia perfeccionó su formación humanística durante diez años.
En 1470 regresó a España y se instaló en Sevilla, donde entró al servicio del arzobispo Fonseca. Posteriormente ejerció como profesor de gramática y retórica en las universidades de Salamanca y Alcalá de Henares. Se casó con Isabel de Solís, de quien tuvo siete hijos, y residió también en Extremadura durante algún tiempo; fue allí donde redactó sus obras más importantes, en las que abordó principalmente cuestiones de carácter gramatical.

Algunas de ellas son el Vocabularium, que comprende dos volúmenes de diccionarios hispano-latinos superiores a todo lo que existía en su tiempo en esta materia.

La gramática castellana
Publicada en Salamanca en 1492, la Gramática de Nebrija consta de cinco libros. El primero se ocupa de la ortografía, y consta de diez capítulos; el segundo, de la prosodia y de la sílaba, en otros tantos capítulos; el tercero, de la etimología y dicción, con diecisiete capítulos; el cuarto, de la sintaxis y el orden de las partes de la oración, en siete capítulos; y el quinto, de las "introducciones de la lengua castellana para los que de extraña lengua querrán aprender".
Precede a la Gramática un prólogo muy famoso (algunas de sus frases son frecuentemente recordadas) dirigido a la Reina Católica, doña Isabel de Castilla. En las páginas del prólogo expone el autor sus propósitos. Uno de ellos, que pudiéramos llamar técnico, es establecer las normas que al dar fijeza a la lengua vulgar aseguren su perpetuidad. Otro, de matiz humanista, es facilitar el aprendizaje del latín partiendo del romance. Y un tercero, de alcance político, refleja la exaltación nacional de aquellos momentos que sucedieron a la rendición de Granada. El presentimiento de Nebrija al estimar la lengua como compañera del imperio iba a tener espléndida confirmación con el descubrimiento del continente americano, casi coetáneo de la aparición de su obra, que queda así situada entre dos hechos históricos de tanta trascendencia. Pero también puede colegirse que el autor pensaba en la difusión del castellano dentro de las lindes peninsulares y europeas, al expresar su anhelo de que sea aprendido por los vizcaínos y navarros, los franceses y los italianos.

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